Reflexiones sobre la Semana Santa
Se aproxima la semana santa o semana mayor y es un tiempo para reflexionar sobre el perdón y el arrepentimiento. Debemos hacer un examen de conciencia con respecto a nuestro comportamiento como individuos y el rol que hemos desempeñado a nivel de familia y de sociedad.
En la actualidad, vivimos en un mundo convulsionado por la corrupción y por gobernantes sin visión, carentes de principios morales, éticos y espirituales, que le permitan vislumbrar alternativas de solución a la gran cantidad de problemas socioeconómicos por las cuales atraviesa la comunidad internacional. De manera tal, que este es el momento adecuado para hacer un alto y pensar hacia dónde queremos ir como seres humanos, como sociedad, como país y como comunidad internacional.
Esta es la oportunidad para que todo gobernante se realice un autoexamen de conciencia, y medite si es capaz de asumir la responsabilidad como líder de un Estado y, lo que eso implica: esfuerzo y sacrificio. Así como lo hizo, Jesús, al morir en la cruz por la salvación de todos nosotros.
Ojalá, la Junta Directiva de Panamá, realice una profunda meditación al respecto y pueda encontrar respuesta a la multiplicidad de problemas ante los cuales nos encontramos diariamente, los ciudadanos de este país. Por ejemplo, es urgente atender el tema de la seguridad ciudadana. Cada vez, se torna más peligroso salir a la calle, debido al incremento en la comisión de figuras delictivas de diversas naturaleza. Esto se debe, entre otras cosas, a la falta de políticas públicas que ayuden a solucionar las necesidades de primer orden, que tiene todo ser humano, como lo son: agua, vivienda, salud, medicamentos, educación, entre otros.
Panamá, es un país bendecido por Dios, de personas nobles, trabajadoras y honestas pero, necesitadas de un buen dirigente, que sepa conducir a este país hacia el éxito y lo saque del ostracismo en el que ha caído.
No debemos permitir, bajo ninguna circunstancia que en nuestro suelo patrio se repita como realidad espejo, lo que ocurre en el resto de América Latina. Es por ello, imprescindible que nos encontremos siempre vigilante ante lo que sucede a nuestro alrededor y, sin temor, denunciar todas aquellas situaciones que pongan en peligro nuestra democracia. Pero, sobre todo, cada uno de nosotros, como ciudadanos, debemos tomar mayor conciencia sobre la importancia de nuestra participación en el desarrollo de nuestra sociedad a nivel país, empezando por evaluar nuestro comportamiento como individuos y determinar en qué ayudamos al crecimiento de la sociedad, para continuar con ello, pero, sobre todo, identificar aquello mediante el cual estamos afectando.