Reflexiones sobre el mundo político

El mundo entero está envuelto en una crisis política profunda, como resultado de los altos estándares de corrupción existentes en la comunidad internacional.

Tan solo ayer, advertíamos en todos los medios de comunicación, dos golpes de Estado: el primero, en la República del Perú, cuando el maestro rural Pedro Castillo disuelve el Congreso, hoy día se encuentra detenido por el delito de rebelión y conspiración, convirtiéndose su vicepresidenta y compañera de fórmula, la abogada Dina Boluarte, en la actual presidenta del Perú.

Considero oportuno recomendar a la colega, revisar las graves fallas en las cuales incurrió la también abogada, Jeanine Áñez Chávez, quien toma posesión del cargo de presidenta de Bolivia, luego del golpe de Estado a Evo Morales y una vez finalizado su mandato, es sentenciada a 10 años de prisión, por los delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución.

Hago esta referencia, por considerar que toda persona quien ocupe el cargo de primer mandatario de una nación debe caracterizarse por ser mesurado en su actuar y esto implica sensatez, experiencia, conocimiento y cordura al desempeñarse como presidente de un país. En este mismo orden de ideas, encontramos que se frustra un intento de golpe de Estado, en Alemania, por parte de posibles grupos terroristas, al mando del príncipe alemán Heinrich XIII.

Regresando a América, en Argentina, sentencian a 6 años de prisión, nada menos que a la actual vicepresidenta, la abogada Cristina Fernández viuda de Kirchner, por el delito de administración fraudulenta durante el período de tiempo 2003 – 2015. Sin embargo, estos no son los únicos casos, existen muchos más, a lo largo y ancho de nuestro continente americano, por ejemplo: México, Guatemala, Colombia, entre otros, inclusive, nuestro propio país. Esperemos que los acontecimientos antes expuestos, no se conviertan en una realidad espejo para el resto de América Latina y el mundo, en el cual pasa a un primer lugar, el hecho de aprovechar la oportunidad de gobernar, para lograr amasar grandes fortunas exclusivamente.

La importancia de analizar todo lo que sucede a nuestro alrededor, se fundamenta en varios aspectos: primero, Panamá, inicia en el año 2023, un año de movimiento político. Segundo, debemos analizar lo más objetivo que podamos a los posibles candidatos a presidente de Panamá, para así, de esta forma, tratar de minimizar los errores al momento de emitir nuestro voto en las elecciones del 2024.

La contienda electoral de 2024 se vislumbra muy difícil, en cuanto a la selección objetiva de la nueva junta directiva, de nuestro país, Panamá. Esto se debe a que no se aprecia a satisfacción el perfil político, académico y social, de los candidatos interesados en asumir el cargo de presidente de la república.

Por último, he de reconocer al sistema político de la democracia, como el sistema por excelencia para el crecimiento y desenvolvimiento pleno del ser humano. Si esto es así, debemos todos cuidar nuestra democracia. De tal manera, que esto conlleva analizar a profundidad a quién designaremos como futuro presidente o presidenta de Panamá.

Es por ello, que para no equivocarse o que nuestra decisión ocasione el menor daño posible, antes de dar nuestro apoyo a un candidato, observemos en él o ella, los aspectos siguientes: la salud mental y física, esta es una condición imprescindible, puesto que el cargo de presidente de un país, implica estar bajo un profundo estrés, constante viajes, entre otras cosas. Segundo, el haya permitido destacarse en su área de trabajo. Cuarto, la estructura familiar del candidato, puesto que esto definirá su campaña y mandato político. Todo esto es necesario para evitar hacer cierto, el pensamiento del premio Nobel de literatura, Jacinto Benavente, al decir: ‘Los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados.’ Esto quiere decir, no vendamos nuestro voto, no aceptemos dádivas por nuestro voto con la ilusión de obtener aquello que podemos lograr con esfuerzo y trabajo. Preparémonos a conciencia para la contienda electoral 2024 y cumplamos con nuestro derecho al voto.