Derechos Humanos y algo más

Nos encontramos ante un nivel de aumento de criminalidad, alto, lo cual refleja una desprotección de los derechos humanos presentes en el artículo 25

El mes de diciembre es un tiempo que abarca un sinnúmero de situaciones para conmemorar, siendo una de ellas la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hecho histórico realizado en la ciudad de las luces, París, un 10 de diciembre de 1948, en la cual se establece un listado de derechos, desarrollados en treinta (30) artículos, los cuales le son inherentes a todo ser humano y, a su vez, garantizan su bienestar; entre los cuales podemos mencionar algunos, tales como: derecho al trabajo y la protección contra el desempleo (art. 23), derecho al asilo (art. 13), derecho a un nivel de vida que le garantice salud, bienestar, entre otras cosas (art. 25), la educación desarrollará la personalidad humana y fortalecerá el respeto a los derechos del hombre (art. 26); y, el deber que todo ser humano tiene con respecto a la comunidad de la cual forma parte (art. 29). Son precisamente estos derechos humanos, sobre los cuales haremos una reflexión dentro del contexto de la realidad panameña actual.

Comencemos con el derecho al trabajo y la protección contra el desempleo: el trabajo constituye un derecho y un deber para todo ser humano, razón por la cual el Estado tiene la obligación de garantizar las plazas de empleo necesarias para la población. Sin embargo, en Panamá, no he advertido políticas de trabajo realmente efectivas, ya que la tasa de desempleo aún es alta, situación que se advierte estadísticamente cuando analizamos informes presentados por INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censo), presentando variables del desempleo entre el 18.5%, 14.5% y 11.3%, pero, resulta que existe un 52.8% de la población con empleos informales cuya ganancia no permite cubrir las necesidades básicas y apremiantes de la familia panameña.

Por otra parte, tenemos el llamado derecho de asilo, con respecto a personas provenientes del extranjero, quienes por razones políticas o humanitarias deben abandonar su país de origen. Sin embargo, vemos con la protección a este derecho, la transgresión a los derechos humanos de la población panameña, puesto que esta afluencia de movimientos migratorios externos, traen consigo el aumento de la criminalidad y el desempleo.

En cuanto a la salud y el bienestar de la población. Panamá, actualmente, nos encontramos ante un nivel de aumento de criminalidad, alto, lo cual refleja una desprotección de los derechos humanos presentes en el artículo 25, de la excerta legal citada, por parte del Estado panameño y su falta a una Política Criminal definida a nivel estatal. Estamos actualmente en medio de la pugna interna de los carteles de droga que forman parte de la delincuencia organizada existente en nuestro país.

Por último, presentamos un modelo pedagógico conductista que impide el desarrollo del pensamiento crítico en nuestros estudiantes, situación que afecta el desarrollo de su personalidad académica y, por consiguiente, de sus competencias laborales y sociales. Esto se ve reflejado a nivel del mercado laboral. Esto, además, afecta el compromiso que tenemos los panameños con el país.